domingo, 27 de abril de 2008

cuando cristo deja sus ropas en el desierto


Su voz delicada hace contrapunto a mis palabras

Y desacomoda mi pelo mientras yo muero

Y sus rodillas en primer plano son el paisaje final

La televisión girando por programaciones idiotas

No interfiere en el viaje de estas sensaciones contradictorias

Y nuestras sombras proyectadas se diluyen entre las mañanas

No puedo más que esperar y en eso detengo el tiempo

Cuando la locura de nuestros entornos avanzan vibrantes

Sólo sonrío de tenerte y dejo la edad de lado para los que sufren

Me aferro a tu tiempo en cualquier rincón de estos encuentros

Y me simulo arquitecturas construidas a partir de tus movimientos

Para luego acomodar mi pelo, tu voz, las rodillas y las mañanas.



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